Cómo hacer huevos en polvo

Una buena forma de alargar la fecha de caducidad de los huevos es mediante la deshidratación, un proceso con el que podremos fabricar huevos en polvo para consumir de mil formas distintas a lo largo de hasta dos años (o incluso más de cinco años si congelamos). Por ello vamos a explicar cómo deshidratar huevos y por supuesto también cómo rehidratarlos de nuevo para utilizarlos como hacemos con un huevo fresco.

Preparar los huevos para fabricar huevos en polvo

Antes de realizar el proceso para fabricar el huevo deshidratado, deberemos prepararlos, y en ese sentido vamos a tener la posibilidad de realizar la preparación de tres formas distintas, ya sea trabajando con huevos crudos o con huevos cocinados.

Preparar los huevos crudos

Si vamos a preparar los huevos crudos, hay que tener en cuenta que podemos optar por realizar la preparación con la clara y la yema por separado, o también todo junto, es decir, mezclando clara y yema.

Preparar las claras y las yemas por separado

La opción más interesante es la de separar la clara de la yema para obtener yema y clara de huevo en polvo por separado, lo cual nos puede resultar muy útil sobre todo si más adelante vamos a tomar claras de huevo y yemas por separado.

Para separar claras y yemas existen algunos utensilios que nos pueden ser de mucha utilidad.

Este por ejemplo es muy baratito y fácil de usar:

Esta otra opción es algo más cara, pero muy cómoda por el sistema de sujeción y con un toque más divertido:

Y también tenemos esta otra alternativa para la que tan sólo tendremos que absorber la yema con el aparatito y en un momento ya lo tenemos todo separado:

Y por supuesto también tenemos el sistema tradicional, aunque hay que tener en cuenta que con estos cacharritos nos va a resultar mucho más cómodo y rápido.

Una vez que las hayamos separado, tenemos que proceder a batir tanto la yema como la clara, cada una por su lado. Podemos utilizar un simple tenedor y batir en el cuenco, o utilizar una batidora de huevos manual:

O mecánica:

Preparar las claras y las yemas juntas

Y si no vamos a necesitar utilizar más adelante las yemas y claras por separado, podemos optar por batirlo todo mezclado, pero ya sabéis que después no los podremos separar.

Una batidora como esta os puede venir de lujo, es muy baratita, completa y funciona muy bien, pero no olvidéis que, si utilizáis batidora eléctrica, tenéis que poner una velocidad media:

Preparar los huevos cocidos

Otra alternativa es cocer los huevos, es decir, los ponemos en agua hirviendo unos 10 minutos, los sacamos y esperamos a que se enfríen. Un truquito es enfriarlos metiéndolos en un recipiente con agua fría, ya que de esta forma vamos a conseguir separar mejor la cáscara, y no olvidéis que los huevos, cuanto más frescos, más fáciles son de pelar. Recordad que un huevo fresco se hunde al meterlo en el agua; si flota, de fresco no tiene nada.

Ahora retiramos la cáscara y ya podemos trocear o laminar la clara y la yema de huevo (juntas o separadas).

Preparar los huevos rotos

En ese caso vamos a preparar lo que se conocen como huevos revueltos o huevos rotos, que básicamente es batir la clara y la yema juntas, verter la mezcla en la sartén y cocinar unos minutos removiendo sin parar hasta que los huevos se cuezan pero mantengan la consistencia blandita.

Aquí os quiero hacer una consideración importante, y es que lo ideal es cocerlos sin utilizar otros ingredientes (por si os lo estabais planteando), ya que pueden influir negativamente en la fecha de caducidad, y precisamente nuestro objetivo es conservar los huevos en buen estado más tiempo.

Cómo deshidratar huevos

Ahora que ya están preparados, vamos a explicar cómo hacer  huevos deshidratados, es decir, vamos a producir el huevo en polvo.

Para secar los huevos básicamente vamos a necesitar una fuente de calor que nos permita llevar a cabo la deshidratación. Por ello podemos optar por utilizar un deshidratador o directamente proceder con el horno.

Deshidratar con un deshidratador

Esta es quizás la forma más recomendable. Es algo lenta pero el resultado es fantástico.

Sin embargo tiene una pega, y es que no nos va a ser útil para deshidratar huevos frescos. Es decir, los deshidratadores tienen una serie de bandejas que están agujereadas, ya que es la forma en que el aire pasa por todos los rincones y permite un proceso uniforme, de manera que, al verter el huevo líquido, todo el producto se derramaría.

Pero si queremos utilizarla para los huevos cocidos o huevos rotos, nos va a ir fenomenal, y es más cómoda y rápida que la deshidratación con el horno, ya que tan sólo introducimos el producto y nos olvidamos hasta que haya transcurrido el tiempo.

Si no tenéis deshidratador de alimentos, el último que he comprado ha sido este y me ha sorprendido mucho en relación a su calidad y precio:

Vais a poder deshidratar los huevos duros o rotos, fruta, verdura… todo lo que queráis. Probad a deshidratar fresas frescas; os quedarán muy pequeñitas pero con una intensidad de sabor impresionante.

Deshidratar con el horno

Pero si no tenéis pensado comprar un deshidratador o preferís deshidratar huevos crudos, también podéis utilizar el horno.

Básicamente procederemos a precalentar el horno a 100 °C (evitad utilizar más temperatura, ya que el proceso no se realizará adecuadamente) y pondremos o verteremos los huevos en una bandeja (recordad que si queremos obtener clara y yema en polvo por separado, utilizaremos dos bandejas.

Introducimos las bandejas dentro del horno y esperamos hasta que sequen por completo. El proceso puede durar unas 12 horas, pero deberemos abrir cada dos horas o así para removerlos un poco, de forma que el proceso se realizará más rápidamente. Si en cualquiera de las veces que abrimos la puerta vemos que parte de los huevos ya están secos del todo (cuarteados, secos, quebradizos…), los podemos ir retirando para evitar que se quemen.

Una vez que esté todo deshidratado, independientemente del sistema que hayamos elegido, ya podemos proceder a triturar el producto para almacenarlo.

Triturar los huevos deshidratados

Ya tenemos nuestros huevos deshidratados, pero evidentemente no los vamos a dejar así, tal cual, sino que vamos a triturarlos para almacenar huevos en polvo. Este paso es muy importante, ya que en el momento en que vayamos a usarlos, si no están bien molidos, van a quedar con muchos grumos.

Pues bien, para ello vamos a utilizar un mortero, un molinillo, una licuadora o cualquier sistema que nos sirva para convertir el huevo deshidratado en huevo en polvo fino.

Y finalmente no nos queda más que introducir el huevo en polvo en un recipiente que habremos esterilizado previamente y que posteriormente envasaremos al vacío. Recordad que en este caso vamos a necesitar una envasadora al vacío, ya que no es cuestión de poner al baño maría el producto.

De igual manera, para garantizar la seguridad y alargar el plazo de caducidad hasta los dos años sin problema, lo almacenaremos en el frigorífico, y si preferimos meterlo en el congelador, ya sabéis que el plazo se puede alargar incluso por encima de los cinco años.

Cómo reconstruir los huevos en polvo

Y ya terminamos con el último proceso, que no es ni más ni menos que devolver los huevos a su estado normal. Para ello básicamente vamos a rehidratar huevos en polvo para cocinarlos como haríamos normalmente, tanto las yemas como las claras en polvo.

Este proceso es muy sencillo y rápido, ya que no tenemos más que añadir agua. Añadiremos aproximadamente un 50% de agua tibia y 50% de huevos en polvo, mezclamos bien y dejamos que repose unos minutos hasta que tenga una buena consistencia, y ya tenemos de nuevo nuestros huevos deshidratados.

Os quiero recordar que no es bueno utilizar el polvo a modo de condimentos, ya que por seguridad siempre es recomendable cocinarlos. Lo que sí podemos por ejemplo es utilizarlos sin cocinar para hacer una mascarilla de huevo si queremos disfrutar de sus fantásticos beneficios sobre nuestra piel.

Antes de marcharnos os quiero comentar un truquito que seguramente os interesará, ya que gracias a él vamos a poder alargar también la conservación de los huevos crudos, cuando están en su cáscara. Lo único que tenéis que hacer es embadurnarlos en aceite, y con ello tendréis huevos frescos sin procesar durante hasta un año.

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