Receta de salmuera

Si os gusta preparar encurtidos, es imprescindible que aprendáis a realizar la receta de salmuera. El proceso es muy sencillo, y os será de utilidad para cuando queráis curar aceitunas con sal, realizar anchoas en salmuera y muchas otras aplicaciones que iremos conociendo a lo largo de estos días.

Las propiedades de la salmuera

La salmuera es una disolución de agua con una alta concentración de sal utilizada fundamentalmente para la conservación de alimentos.

Pero no sólo nos va a ayudar a ampliar la fecha de caducidad de los mismos, sino que además la utilizaremos con el objetivo de conseguir un mejor sabor en el producto.

Cabe destacar que existen otras recetas de salmuera pensadas para cocinar, pero como nuestro objetivo es la conservación y la fabricación de encurtidos, nos vamos a centrar en la salmuera para este menester.

Cómo preparar la receta de salmuera

La receta de salmuera es muy sencilla, y para hacerla no vamos a necesitar más que sal y agua.

En cuanto a la sal es importante utilizar una sal blanca, que tenga un bajo contenido en magnesio, calcio y hierro al ser posible. El agua deberá ser lo más pura que podamos, por lo que podremos optar por aguas filtradas o agua de garrafa. La razón de esto se debe a que vamos a intentar eliminar aquellos compuestos que puedan alterar el sabor o incluso la textura de los productos que vamos a encurtir.

La concentración de sal puede variar ligeramente, pero más o menos andaría por unos 150 grs de sal por cada litro de agua.

Tan sólo tenemos que verter el agua que necesitemos en un recipiente y añadir la sal en la proporción necesaria. Podéis empezar añadiendo 100 grs por cada litro de agua, y una vez se haya disuelto por completo, seguimos añadiendo un poco más hasta conseguir la saturación necesaria que básicamente será toda la sal que el agua tenga la capacidad de absorber.

Hay dos trucos que vamos a poder utilizar para saber cuándo hemos alcanzado la saturación en la receta de salmuera:

  • Comprobar la concentración con un huevo fresco: es el método más efectivo y el más utilizado desde tiempos inmemoriales. Nos basamos en que un huevo fresco tiene que hundirse en el agua (si no se hunde no es fresco), pero al añadir la sal, aumentamos también la densidad, con lo que conseguiremos hacer que el huevo flote. Eso sí, para evitar riesgos, antes de sumergir el huevo en la mezcla tenemos que lavarlo muy bien. Ahora no queda más que ir añadiendo la sal, mezclamos bien hasta que se disuelva por completo, e introducimos el huevo. Cuando consigamos que el huevo flote en la superficie, querrá decir que ya hemos conseguido la disolución adecuada para la receta de salmuera.
  • Comprobar la saturación observando la sal: pero si no tenemos un huevo fresco a mano, os recordamos que vamos a añadir tanta sal como nos permita el agua, lo que significa que habremos alcanzado la disolución adecuada cuando veamos que en el fondo del recipiente queda un poco de sal pero no conseguimos disolverla.

En definitiva esto es todo lo que necesitamos saber para preparar nuestra receta de salmuera, ideal para todas nuestras conservas, incluyendo por supuesto los tallos, aceitunas en salmuera y un sinfín de encurtidos fantásticos así como recetas de huevos en salmuera y mucho más que iremos aprendiendo a preparar en los próximos días.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.