5 Consejos para el cultivo en macetas de barro

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El cultivo en macetas de barro es la opción que más ventajas presenta en comparación con otros formatos, ofreciendo una solución de gran calidad y que respeta mucho mejor los ciclos de la planta a lo largo de todo el año. Pero eso sí, es importante tener en cuenta una serie de recomendaciones como las que vamos a ver a continuación, las cuales tienen como objetivo que puedas realizar un cultivo equilibrado y que garantice las condiciones perfectas para tus plantas, flores, frutas y verduras.

5 Consejos para el cultivo en macetas de barro

El tamaño de la maceta, uno de los puntos clave del cultivo en macetas de barro

Vamos a comenzar con el tamaño de las macetas de barro, ya que es imperativo que tengamos en cuenta dos aspectos clave para elegirlo que son:

  • La estética y decoración del lugar donde vamos a ubicar la maceta.
  • Deberá ser proporcional al tipo de planta que vayamos a plantar.

Es necesario tener en cuenta que no todas las plantas precisan del mismo espacio, sino que las hay que tienen raíces que no se extienden demasiado y viven mejor en una maceta más pequeña, mientras que otras para precisar de mucho más espacio o, de lo contrario, habrá que trasplantarla posteriormente para que sus raíces se puedan expandir y acceder a la cantidad de nutrientes que va a necesitar.

Por ejemplo, si plantamos perejil u otras plantas aromáticas, generalmente se trata de alternativas que tienen la raíz muy pequeña, y una planta de dimensiones reducidas, simplemente se adaptara y crecerá en base al espacio disponible, pero seguirá produciendo y viviendo feliz toda su vida.

Pero si lo que queremos es plantar un limonero, evidentemente vamos a necesitar una maceta mucho más grande o de lo contrario se acabará secando en cuanto alcance un determinado tamaño.

Recuerda que las plantas toman los nutrientes y el agua de la tierra, lo que significa que si no disponen de la suficiente, pasarán hambre y sed, por lo que nuestro primer consejo es que tengas muy en cuenta el tamaño que vas a elegir y lo hagas a conciencia y analizando bien aquello que quieres plantar.

Ante la duda, elige siempre un tamaño superior, pero también queremos aprovechar para recordarte que, cuanta más tierra, más tendremos que regar, aunque también permanecerá más tiempo la humedad, pero si la planta tiene una raíz corta, al final va a poder absorber el agua del mismo espacio tanto si está en una maceta grande como si la colocamos en una pequeña.

Elige la tierra idónea para el cultivo en macetas de barro

Comentábamos que la tierra es el lugar a partir del cual la planta se alimenta e hidrata, lo que significa que estamos hablando de uno de los elementos más importantes y a los que debemos prestar una mayor atención.

En este sentido, lo que se recomienda es utilizar un sustrato de calidad, ya sea el que nosotros mismos produzcamos a partir de la degradación de materia orgánica, o comprándolo directamente en una tienda de confianza.

Muchas veces cogemos tierra de nuestro propio terreno para realizar el cultivo, y si se trata de una tierra que esté en buenas condiciones a nivel nutricional y en cuanto a restos se refiere, no hay ningún problema, pero hay que tener en cuenta que muchas tierras se pueden encontrar con niveles altos de esporas, hongos, plagas, semillas de malas hierbas, etcétera, o incluso pueden presentar una elevada acidez o elevada alcalinidad, en cuyo caso lo más probable es que estemos creando un entorno que no sea suficientemente beneficioso para la planta.

Riega la planta de forma adecuada y asegúrate de que cuente con un buen drenaje

Una vez que hemos elegido una maceta de calidad, es la maceta de barro que permite la transpiración y hayamos introducido una tierra de buena calidad, es el momento de estudiar bien el riego de la planta.

Regula la cantidad de agua de riego

A la hora de regar una planta, es importante tener en cuenta una serie de aspectos como son:

  • Los requerimientos hídricos de la planta: cada planta va a tener unas necesidades determinadas a nivel hídrico, de manera que deberemos conocer la planta que estamos plantando en nuestra maceta para añadir la cantidad de agua exacta.
  • La temperatura exterior: cuando la temperatura exterior es más elevada, normalmente deberemos aumentar la frecuencia de riego.
  • Los niveles de humedad: en zonas con niveles de humedad más elevados, por norma general se reducirá la necesidad de riego.
  • El tipo de tierra: hay que tener en cuenta que no todas las tierras van a retener el agua de la misma manera, y es que mientras que algunas pueden permanecer húmedas durante horas y horas, otras se pueden secar en cortos periodos de tiempo, en cuyo caso habrá que aportar más agua en función de las necesidades hídricas de la planta.

Sobre todo es muy importante que, aunque toda planta necesita agua, nunca caigas en el error de pensar que cuanta más agua mejor, ya que hay muchas plantas para las que el exceso de agua puede suponer la pudrición de su tallo o incluso de sus raíces, un problema muy difícil de solucionar sobre todo si ya ha avanzado.

Estudia bien la calidad del agua que utilizas para regar tus macetas de barro

También hay que tener muy presente la calidad del agua, y en este sentido, a menudo cometemos el error de regar directamente con agua del grifo, la cual tiene una buena calidad pero presenta un inconveniente que es que contiene cal, necesaria para su correcta conservación y para evitar la transmisión de enfermedades.

Sin embargo, la cal presenta una particularidad importante que es el hecho de que va a hacer el suelo más alcalino o básico, es decir, va a aumentar su pH.

Esto puede ser beneficioso si se trata de tierras muy ácidas o plantas que requieren un entorno más alcalino, pero en la mayor parte de casos, recordad que si la tierra es demasiado alcalina, nos vamos a encontrar con un problema que es el hecho de que la raíz de la planta no va a conseguir absorber todos los nutrientes que necesita, presentando una dificultad especial a la hora de absorber minerales como el hierro, cobre, boro, zinc o manganeso.

En este sentido deberemos proceder a reducir el pH, es decir, hacerlo más ácido:

  • Utiliza un filtro de carbón para reducir el nivel de cal del agua antes de regar.
  • Coloca un depósito o bidón donde repose el agua un mínimo de dos días antes de utilizarla para regar.
  • Añade un poco de vinagre al agua con la que riegues, lo cual bajará su pH.
  • También puedes aportar azufre a la tierra, que es económico aunque va reduciendo el pH de forma lenta.
  • Otra opción es añadir a la tierra sulfato de hierro que reduce el pH rápidamente, aunque es más caro.

Otra alternativa es crear un sistema de recogida de agua de lluvia, ya que es el agua perfecta para regar con las máximas garantías, o por supuesto también regar con agua de pozo, aunque en este caso también será muy importante medir el pH del agua y su composición, ya que va a depender de la composición de la tierra, lo cual puede alterar de manera muy significativa su calidad.

De cualquier manera, es recomendable medir tanto el pH del agua como el pH de la tierra de manera regular para actuar con antelación y evitar que la planta se pueda deteriorar.

Comprueba que la maceta de barro en la que cultivas tiene un adecuado drenaje

El drenaje es esencial para toda planta, ya que el encharcamiento va a llevarnos a la pudrición inevitable de cualquier tipo de planta.

Para que la tierra drene adecuadamente el agua, la maceta de barro en la que hacemos el cultivo deberá contar con pequeños agujeros en su parte inferior o en los laterales, de manera que una vez que añadamos el agua, la tierra se empapará y el resto saldrá por dichos agujeros para impedir que se acumule en el interior.

Pero no sólo debemos asegurarnos de que tiene agujeros, sino que con el tiempo es importante que observemos y comprobemos que drena adecuadamente, ya que en ocasiones la tierra puede actuar a modo de tapón e impedir un drenaje adecuado.

Otra solución es la de introducir un poco de grava en la parte baja de la maceta, lo que mejorará la calidad del drenaje, algo imprescindible sobre todo para plantas que tienen una mayor tendencia a la pudrición.

Abona la tierra en base a las necesidades reales de la planta

Nuestras plantas van a necesitar nutrientes para poder crecer en buenas condiciones, de manera que si las plantamos dentro de una maceta, al no existir renovación en esa tierra, la planta poco a poco irá agotando los nutrientes que tiene la tierra que alcanza, con lo que deberemos hacer aportes regulares para que siempre disponga de ellos.

Sin embargo, es muy importante tener en cuenta que la aportación de nutrientes será en base a las necesidades de la planta, es decir, no debemos excedernos ni quedarnos cortos:

  • Escasez de nutrientes: podría llevar a la debilitación y muerte de la planta.
  • Exceso de nutrientes: puede provocar el bloqueo de las raíces que haga que su crecimiento sea más lento o no pueda absorber adecuadamente los nutrientes, dando lugar a la muerte de la planta.

Mantén tu planta y la tierra bien limpias en tus macetas de barro

Para terminar, es importante que tengas en cuenta que también es esencial una buena limpieza tanto de la planta como de la tierra.

Ve recortando las hojas y ramas secas, ya que de no hacerlo, no sólo la planta será más fea, sino que además estarás creando un entorno muy propicio para la acumulación de plagas.

De hecho, muchas veces hay ramas que se secan precisamente por la entrada de plagas, por lo que si no las cortas y te deshaces de ellas, podrán acabar afectando a toda la planta.

En el caso de querer aprovechar los restos orgánicos de la planta para reutilizarlos como abono, lo primero que debes hacer es comprobar que no presentan ninguna plaga, y a continuación lo ideal es depositarlos en una compostera donde se irá fabricando la turba que posteriormente podrás añadir a tus macetas de barro con plantas con los nutrientes renovados.

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