Cómo elegir la mejor leña para las calderas de biomasa

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Instalar un buen sistema de calefacción es esencial para poder disfrutar de una buena calidad de vida durante los meses de frío, de manera que en esta ocasión nos vamos a centrar en las calderas de biomasa con el objetivo de conocer las dos alternativas más interesantes que existen en el mercado, sin olvidar hablar acerca de cuál es la mejor leña para las calderas de biomasa.

Cómo elegir la mejor leña para las calderas de biomasa

Los mejores sistemas de calefacción de biomasa para el hogar

Existen dos tipos de sistemas de calefacción de biomasa que se presentan con múltiples posibilidades y que se caracterizan por utilizar combustibles renovables, lo que significa que no sólo calentamos nuestro hogar, sino que además estaremos favoreciendo el reaprovechamiento de estos recursos, fomentando a la vez la limpieza tan necesaria de los bosques y campos.

Estufas de leña

Comenzamos con uno de los más tradicionales que no es otro que la estufa de leña, utilizada durante siglos como el sistema de calefacción más eficiente y sostenible, siendo a día de hoy una alternativa muy viable gracias a la mejora que la tecnología ha permitido realizar en las estufas de leña de nueva generación.

Estos equipos permiten calentar cualquier estancia o incluso viviendas enteras, pudiendo optar por un sistema sencillo o por sistemas forzados que ofrecen un fantástico rendimiento y distribuyen correctamente el calor por toda o todas las estancias.

Además de modelos diseñados como estufa, también hay calderas, estufas insertables y por supuesto cocinas del leña, que permiten aprovechar el sistema de calefacción para cocinar y así ahorrar más dinero en energía.

Entre las principales ventajas de la estufa de leña podemos destacar:

  • Se trata de una estufa que utiliza energía renovable.
  • El combustible se encuentra con facilidad.
  • La leña es muy económica.
  • El impacto medioambiental es muy reducido.
  • La leña es un material 100% natural, lo que significa que no contaminan y es tóxica.
  • Favorece la limpieza de bosques y campos.
  • Estéticamente son muy decorativas y ayudan a crear un entorno agradable y acogedor.

Estufas de pellets

Por otra parte está la estufa pellets, una alternativa muy interesante y que es muy demandada en la actualidad por ofrecer algunas ventajas bastante destacadas con respecto a otros sistemas de calefacción.

En apariencia tiene una cierta similitud con respecto a las estufas de leña, pero con la particularidad de que, en lugar de utilizar ramas y troncos, utilizamos pellets, que son una serie de cilindros de reducidas dimensiones que se fabrican con biomasa que suele ser serrín combinado con otros restos naturales.

En cuanto al funcionamiento estufa pellets, el combustible se introduce en un depósito del que la caldera de pellets irá extrayendo lo que necesite, lo cual es sin duda muy cómodo y, dependiendo de la capacidad de dicho depósito, podemos incluso almacenar el combustible necesario para varios días.

Sin embargo, no observamos una llamada como la de la estufa de leña, aunque los modelos actuales están muy logrados y disponen de una ventana donde vemos el fuego, buscando la máxima similitud con el fuego de leña tradicional.

Vamos a analizar algunas de las principales ventajas de utilizar una estufa de pellets:

  • Los pellets almacenan más fácilmente que la leña.
  • Necesitamos menos espacio para guardar el combustible.
  • Los pellets se pueden comprar con facilidad, ya que hay muchos puntos de venta.
  • Es una estufa que utiliza energía renovable.
  • Los pellets son naturales, por lo que no son tóxicos ni contaminan.
  • Permite aprovechar restos biológicos que de otra forma serían desaprovechados.

Consejos para elegir la mejor leña para las calderas de biomasa

Vamos a analizar ahora algunas de las particularidades y claves que debemos tener en cuenta para poder encontrar la mejor leña para calderas de biomasa.

Cuál es la mejor leña para las calderas de biomasa

En primer lugar vamos a hablar de la calidad del material, es decir, tal y como podéis imaginar, hay maderas de mayor y de menor calidad, por lo que es importante elegir, puesto que una madera de calidad, aunque sea algo más cara, nos va a aportar más calor durante más tiempo, por lo que al final necesitamos menos cantidad por lo que hay que recargar con menor frecuencia, precisamos de menos espacio de almacenamiento y podremos aprovechar mucho mejor el calor.

Tipos de leña para calderas de biomasa de mayor calidad

Entre los tipos de leña de mayor calidad para calderas de biomasa se encuentran aquellas que tienen una mayor densidad como es el caso de la leña de encina, carrasca o chaparro y la leña de olivo.

Después de estas y también con una fantástica calidad y elevada densidad están el roble, el almendro, el algarrobo, el limonero y el Naranjo.

Cuál es la leña menos recomendable para las calderas de biomasa

En el lado contrario, es decir, las leñas menos recomendables por tener una peor calidad a la hora de quemar, son aquellas que se caracterizan por ser leñas de baja densidad, blandas y que provienen de todo tipo de árboles que se caracterizan por su rápido crecimiento.

Estas leñas suelen acumular una mayor cantidad de humedad, no generan o genera muy poca brasa y se gastan con mucha rapidez, por lo que para el mismo volumen, apenas generan calor.

Elige una dimensión adecuada

El tamaño de los trozos de leña que vamos a utilizar también es un detalle importante, ya que si bien es cierto que nos vamos a tener que adaptar a las dimensiones de nuestra estufa, debemos tener en cuenta que cuanto más grande sea el trozo, más tardará en arder, generará una brasa de mayor tamaño y calentará durante mucho más tiempo sin interrupciones.

No obstante, recuerda que si la leña es de buena calidad, incluso aunque nos tengamos que ver forzados a cortarlo en trozos más pequeños, el rendimiento será muy elevado.

El grado de humedad ideal para la leña

Tal y como podéis imaginar, la humedad también es determinante a la hora de arder la leña, pero lejos de lo que se pueda pensar, el objetivo no es que la leña carezca de humedad, sino que debe tener la necesaria para una adecuada combustión.

Una leña excesivamente húmeda no arde o lo hace mal, y una leña excesivamente seca arde demasiado rápido y se desperdicia, por lo que lo ideal es que en la leña tenga un nivel de humedad del 15%, garantizando así el punto perfecto para conseguir buenos resultados en la calefacción.

Consejos sobre el almacenamiento de la leña para las calderas de biomasa

Uno de los problemas de utilizar una estufa de leña es precisamente el hecho de que vamos a necesitar un lugar para almacenar este combustible.

En este sentido, lo ideal es optar por leña de calidad puesto que con menos cantidad vamos a tener más calorías, es decir, vamos a necesitar menos leña para pasar todo el invierno.

También es recomendable que la leña esté en un entorno seco, evitando así que pueda absorber más humedad de la recomendada.

En cuanto a la temperatura, la leña se puede almacenar sin problema en sitios fríos o cálidos, pero recuerda que cuando la vayas a quemar, lo ideal es que no esté excesivamente fría, ya que puede ser más difícil conseguir que prenda y tardará más en empezar a rendir.

Por esa razón nuestro consejo es que, 24 horas antes de utilizarla, lo ideal es que la coloquéis en algún pequeño leñero que esté cerca de la estufa de leña, ya que de esta manera tendrá una temperatura más elevada y un grado de humedad más bajo.

Mucho cuidado con la leña verde

Al comprar la leña, es muy importante asegurarnos de que se encuentre en perfectas condiciones para su utilización, y aquí debemos tener en cuenta que, si es una leña recién cortada, entonces todavía estará verde, es decir, su grado de humedad será excesivamente alto.

Por eso se recomienda que, para que se encuentre en un estado adecuado que le permita rendir al máximo, deberán haber pasado al menos 12 meses desde que se cortó, con lo cual estará suficientemente seca para arder, pero no demasiado como para que se haya pasado.

¿Caduca la leña para las calderas de biomasa?

La leña no caduca, pero es inevitable que se vayan deteriorando con el paso del tiempo, lo que hace que cada vez tenga un menor rendimiento.

Una leña que tiene muchos años, habrá ido perdiendo densidad, lo que significa que arderá más rápidamente y dejará una brasa de peor calidad que se apagará antes.

El lugar donde almacenamos la leña puede ser determinante para que este deterioro se ralentice, pero para tener la máxima seguridad de estar utilizando leña en las mejores condiciones, se recomienda que tenga al menos 12 meses desde el corte y un máximo de 36 meses.

Más allá de este plazo, la leña todavía se va a poder seguir utilizando, pero seguramente ya no ofrecerá la misma calidad, por lo que resultará menos rentable.

En este sentido, si os gusta tener acumulados recursos suficientes, lo más aconsejable es comprar leña de un año y almacenar para dos años, renovando cada año siempre que el precio sea adecuado.

También podemos comprar leña de un año en una cantidad suficiente para dos años, y a partir del año siguiente comprar leña recién cortada, ya que de esta manera, cuando vayamos a utilizarla, ya habrán transcurrido 12 meses y estará perfecta para utilizarla.

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