Cómo utilizar la leña correcta para las calderas de biomasa

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Con la llegada del frío, empezamos a prepararnos para mantener nuestro hogar a una temperatura agradable, y teniendo en cuenta el precio de la electricidad, el gas y el gasóleo, es el momento perfecto para optar por otras alternativas más sostenibles como es el caso de la leña pero, ¿cómo utilizar la leña correcta para las calderas de biomasa? Vamos a intentar resolver una duda habitual para aquellos que han instalado una caldera de biomasa pero todavía no tienen experiencia con la leña, analizando las ventajas y cuál es la leña de mayor calidad y más recomendable.

Cómo utilizar la leña correcta para las calderas de biomasa

Las particularidades de la leña para alimentar las calderas de biomasa

La leña es la fuente de energía procedente de biomasa más tradicional que se ha utilizado a lo largo de la historia de la humanidad, por ser un recurso fácil de obtener y con algunas características muy interesantes que permiten que, incluso a día de hoy, siga siendo una de las opciones más interesantes.

La leña se obtiene a partir de la poda y tala de árboles, y además de quemarla directamente, también se puede utilizar para la fabricación de briquetas, combinándolas así con otros restos orgánicos procedentes de la limpieza y cuidado de los montes.

Tanto si utilizamos la leña de forma directa como si optamos por briquetas, en ambos casos estaremos apostando por una alternativa energética de calidad, que ayuda a mantener en buenas condiciones el campo y el bosque, y que además es renovable y sostenible.

Características importantes de la leña

A diferencia de otros sistemas de calefacción como la caldera pellets, en el caso de la leña es importante conocer sus características y particularidades para poder sacarle el máximo partido, ya que no es un material prefabricado sino natural, de manera que tanto si la compramos como muy especialmente si la obtenemos por medios propios por ejemplo a través de la poda de nuestros árboles, conocer sus características nos ayudará a maximizar su potencial.

Es importante tener en cuenta que los trozos de leña, cuanto más pequeños sean, más rápido arderán, por lo que es importante optar por un diámetro que se adapte al tamaño de nuestra caldera de biomasa.

Para poder aprovechar al máximo el poder calorífico de la leña, es importante que ésta haya sido cortada al menos ocho meses antes de su uso (lo más recomendable es que haya sido cortada unos 12 meses atrás), lo que permitirá que su nivel de humedad sea de aproximadamente el 15%.

Hay que tener en cuenta que, cuando la leña todavía está verde, su nivel de humedad es muy elevado, con lo cual, no sólo le cuesta más arder, sino que puede llegar a perder incluso más de la mitad de su poder calorífico máximo, con lo cual estamos desperdiciando combustible sin necesidad.

En el otro extremo tenemos la leña que está excesivamente seca, generalmente porque haya sido cortada hace más de 36 meses.

En estos casos, la madera va perdiendo densidad, con lo cual, incluso aunque concentre humedad por estar almacenada en un lugar con niveles elevados, al final también estaremos perdiendo buena parte de la capacidad calorífica de cada pieza.

Por esa razón, lo ideal es que la leña tenga entre 12 y 36 meses desde que fue cortada para tener la seguridad de que le estamos sacando el mejor rendimiento posible.

Además del nivel de humedad y de la antigüedad de la leña, también es muy importante tener en cuenta la calidad de la misma, ya que dependiendo del árbol de procedencia, podrá ser más densa y con un mayor poder calorífico, o menos densa (más blanda) y menor poder calorífico.

La calidad de la leña va a ser determinante, ya que una leña densa no sólo aportará más calor, sino que generará una brasa de mayor tamaño y que permitirá conservar el calor durante más tiempo, mientras que la leña blanda se quemara mucho más rápidamente y en lugar de brasa producida ceniza directamente, lo que significa que cada pieza va a ofrecer un poder calorífico muy bajo.

En ambos casos vamos a poder disfrutar de calor, pero recuerda que si tienes que almacenar la leña y transportarla, es mucho más rentable la leña densa que la leña blanda, puesto que necesitarás muchos más kilogramos de la segunda para pasar el invierno que de la primera.

Por esa razón, en el punto siguiente vamos a aprender más acerca de la calidad de la leña.

Consejos para elegir la mejor leña

Por norma general y salvo excepciones muy particulares, la leña de mayor calidad será aquella que proceda de árboles que tardan más tiempo en crecer, mientras que los árboles que crecen con gran rapidez, habitualmente darán una leña más blanda y de menor calidad.

Vamos a distinguir a continuación los diferentes tipos de leña para valorar cuál es el más indicado en nuestro caso:

Tipos de leña más recomendables para calefacción

Los tipos de leña más recomendables para calefacción son aquellos que tienen una mayor dureza y densidad, y en este sentido vamos a enumerar la madera de excelente calidad y de alta calidad.

La madera de excelente calidad es la que procede de los siguientes árboles:

  • Leña de encina (también conocida como leña de encino, leña de carrasca, leña de chaparro o leña de chaparra).
  • Leña de olivo.

En cuanto a la madera de alta calidad, será la obtenida a partir de los árboles siguientes:

  • Leña de almendro.
  • Leña de roble.
  • Leña de limonero.
  • Leña de naranjo.
  • Leña de algarrobo.

Tipos de leña menos indicadas para calefacción

En el otro lado tenemos las leñas menos recomendables para calefacción que son las leñas blandas y de menor densidad, las cuales también suelen acumular mayores niveles de humedad y proceden fundamentalmente de árboles frutales de rápido crecimiento.

Cuáles son las ventajas de utilizar la leña correcta para las calderas de biomasa

Tal y como podemos observar, es importante tener en cuenta algunos detalles acerca de las características de la leña, su nivel de humedad, tiempo desde el corte y densidad para determinar su calidad y poder calorífico.

En este sentido, cuando elegimos una leña de calidad, vamos a obtener importantes ventajas como son las siguientes:

  • Con una menor cantidad de leña obtendremos un mayor poder calorífico.
  • No tendremos que rellenar la caldera de biomasa con tanta frecuencia.
  • Precisaremos de menor espacio de almacenamiento.
  • Tampoco tendremos que estar transportando tanta cantidad de leña desde el lugar de almacenamiento hasta la caldera.
  • La madera de mayor calidad ofrece una brasa más grande, lo que mantiene durante mucho más tiempo el calor.
  • A la larga, comprar o incluso cortar madera de calidad resulta más rentable que optar por madera de mala calidad, ya que al tener un mayor poder calorífico, obtendremos más calor por menos dinero.
  • Los sistemas de caldera de biomasa actuales que permiten utilizar leña, han sido diseñados de manera que se consigue potenciar al máximo el poder calorífico de la leña, lo que significa que si se utiliza leña de calidad, con apenas unos pocos trozos podremos calentar nuestro hogar todo el día.

Ahora que ya sabes cómo elegir y cómo utilizar la leña correcta para las calderas de biomasa, es el momento de poner la calefacción de tu hogar a punto para disfrutar de un invierno más agradable, confortable, saludable y por supuesto también sostenible.

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