El impacto de las mascotas en el medioambiente

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Tener una mascota en casa es algo beneficioso y que verdaderamente vale la pena, pero cuidado, un animal no es un juguete, sino que tiene sus necesidades y derechos, además de suponer un impacto medioambiental que debe ser tenido en cuenta por los dueños para su regulación. Es por ello que en esta ocasión vamos a hablar del impacto de las mascotas en el medioambiente, analizando así los hábitos que nos van a permitir reducirlo y optar por intensificar la relación animal-hombre pero con una mayor responsabilidad

El impacto de las mascotas en el medioambiente

Las mascotas, cada vez más presentes en los hogares

Tal y como se ha podido observar a través de estudios y datos ofrecidos por asociaciones, universidades y empresas como es el caso de Housepet.es, cada vez son más las familias que se animan a incorporar una mascota en sus vidas.

Los más solicitados son los gatos, seguidos de los perros y los roedores, pero de cualquier manera, la tendencia va al alza desde hace ya varios años y no tiene pinta de cambiar.

Esto es sin duda una buena noticia, ya que como bien sabéis, desde aquí abogamos por establecer fuertes lazos entre los humanos y el resto de animales, pero mucho cuidado, ya que una mascota no es un juguete, sino una responsabilidad.

Ese animalito tan gracioso y mono, mañana será grande, se hará caquitas, se pondrá pachucho, habrá que darle de comer todos los días… es decir, va a suponer un esfuerzo para nosotros.

Si estamos dispuestos a hacerlo, bien, pero debemos ser responsables a lo largo de toda la vida del animal, ya que él también tiene sus sentimientos, y abandonarlo o llevarlo a otra familia porque ya no nos apetece tenerlo, no es la solución.

Entre las principales responsabilidades que vamos a tener al adoptar una mascota, destacamos las siguientes:

  • Antes de adoptar, es importante que nos familiaricemos con la especie animal, resolvamos todas nuestras dudas y lo tengamos todo preparado a su llegada.
  • Deberemos cuidar su alimentación y garantizarle agua fresca y limpia en todo momento.
  • Hay que cuidarlo, hacerle compañía y formar parte de esa familia que tanto necesita.
  • Contaremos con un veterinario de confianza para llevarlo cuando se ponga pachucho o cuando necesite sus vacunas.
  • La higiene es muy importante, tanto como la nuestra.
  • Si necesita actividad, tendremos que sacarlo todos los días a correr, jugar o practicar cualquier deporte adecuado para él.
  • También es importante que nos aseguremos de que provocamos las mínimas molestias a nuestros vecinos y restos de usuarios de la vía, recogiendo sus caquitas, evitando ladridos, limpiando lo que ensucia, etc.
  • Es importante conocer el impacto de las mascotas sobre el medio ambiente, lo cual vamos a estudiar en el siguiente apartado.

Cuál es el impacto de las mascotas sobre el medioambiente

La mayor parte de propietarios de animales no es consciente del impacto de las mascotas sobre el medioambiente, el cual ha sido calculada desde diferentes perspectivas, con el objetivo de entender cuáles son los aspectos más importantes que debemos tener en cuenta para reducir el impacto medioambiental y optar por una vida más sostenible.

Para ello deben ser tenidos en cuenta siete puntos clave que son la huella ecológica, la huella hídrica, la huella de carbono, la contaminación biológica, la no biológica, el peligro de las especies exóticas invasoras y el abandono de animales.

La huella ecológica de las mascotas

La huella ecológica se refiere a las necesidades de espacio para la producción de recursos y proceso de residuos relacionados con la mascota.

Hay que partir de la base de que un animal puede ofrecer diferentes usos que van desde la mascota, cuyo objetivo es la compañía, hasta animales para alimentación, otros para la realización de trabajos, etc.

En el caso de las mascotas, tal y como comentamos, su cometido es básicamente el de acompañarnos, es decir, no aportan nada adicional que pueda restar impacto a su huella ecológica.

Teniendo en cuenta los resultados de diferentes estudios realizados hasta la fecha sobre la huella ecológica de las mascotas, se puede sacar la conclusión de que un perro de talla media, necesita el equivalente de 0,84 ha para producir los alimentos que va a necesitar.

Cabe destacar que esta huella ecológica ha aumentado de manera muy considerable en los últimos años.

Esto se debe a que, hasta no hace demasiado, los perros y los gatos eran utilizados para trabajar y para mantener alejadas las plagas en el hogar.

De esta manera, un gato se alimentaba por sí mismo, mientras que el perro, habitualmente lo hacía de las sobras de la comida de la familia, es decir, no había que producir alimentos específicos para ellos.

Sin embargo, en la actualidad todo ha cambiado, y es que, además de no dar tanta utilidad a estos animales, ahora los alimentamos con comida especialmente fabricada para ellos, es decir, existen industrias que se dedican exclusivamente a la fabricación de piensos, carnes y otros productos alimenticios para mascotas, lo que quiere decir que se deben dedicar hectáreas específicas para ellos, algo que antes no ocurría o lo hacía en un nivel muy reducido.

La huella hídrica de las mascotas

Hace un tiempo estuvimos hablando en Medioambienteynaturaleza sobre la huella hídrica, que se refiere al impacto sobre el agua que tiene nuestra vida.

En el caso de los animales, también hay una huella hídrica, que resulta de la suma de los consumos de agua para:

  • Mantener su hidratación.
  • Fabricar los alimentos que consume.
  • Cuidados e higiene del animal.
  • Higiene del entorno donde vive el animal.

Tal y como se puede observar, aquí vemos dos tipos de consumo que son:

  • Consumo de agua directo: incluye el agua que bebe y la que utilizamos para lavarlo y mantener la higiene del entorno.
  • Consumo de agua indirecto: el agua necesaria para fabricar sus alimentos. Esto incluye el agua necesaria para mantener a los animales de los que se obtiene la carne y con la que se riegan las frutas y verduras, más el agua utilizada en la industria durante la transformación de los alimentos.

Según un estudio realizado en EEUU donde participaron ocho perros malteses, se pudo calcular que, aproximadamente, cada ejemplar tenía una huella hídrica de 260 m3 de agua al año, es decir, 260.000 litros de agua anuales.

De estos, la mayor parte está destinada al consumo de agua directo, concretamente en materia de higiene del entorno y lavado de la mascota, ya que la mayoría de propietarios no escatima agua durante estos procesos, elevando el consumo de manera muy sustancial.

La buena noticia en este sentido es que es muy fácil reducir la huella hídrica de las mascotas, minimizando el gasto de agua durante el lavado y limpieza del entorno.

La huella de carbono de las mascotas

Según un estudio realizado en la Universidad de California de manos del profesor Gregory Okin, se calcula que las mascotas en su conjunto, producen aproximadamente 64 millones de toneladas de CO2 cada año.

Como curiosidad, en el mismo estudio hace una comparación en la que, si las mascotas creasen una nación independiente, estarían en quinta posición entre los países más contaminantes después de Rusia, Brasil, EEUU y China.

Contaminación biológica de las mascotas

Por otra parte, para poder calcular el impacto de las mascotas en el medioambiente, también hay que tener en cuenta su contaminación biológica.

La contaminación biológica se refiere a la producción de heces y orina, la cual se calcula en aproximadamente 31,2 Kg de heces cada año por animal de media.

Este material biológico no representa un riesgo si está en un estado natural, es decir, el animal defeca sobre la tierra, ya que lo único que ocurre es que sigue su ciclo biológico y aporta nutrientes al suelo.

Sin embargo, si estas heces acaban en el agua (alcantarillado, ríos, mar, etc.), si pueden llegar a ser un serio problema de contaminación.

Otro aspecto negativo de la contaminación biológica está directamente relacionado con los propietarios irresponsables en las ciudades y poblaciones, aquellos que no recogen las heces de sus animales o lavan su orina y que suponen un serio perjuicio para el resto de ciudadanos, e incluso, favorece que toda esta materia biológica acabe en la alcantarilla.

Básicamente, si gestionamos bien los residuos orgánicos que generan nuestras mascotas, podemos reducir su contaminación biológica al mínimo.

Contaminación no biológica de las mascotas

En este caso, se refiere al impacto de las mascotas en relación con la materia no biológica que utiliza a lo largo de su vida, donde podemos contemplar sus prendas de ropa, collares, casetas, comederos y bebederos, bolsas para recoger sus excrementos, mantas, material que gastamos cuando están enfermos, productos y material destinado a su higiene y un largo etcétera.

Este apartado puede variar de manera considerable entre una familia y otra, pero sobre todo es importante ser conscientes de las necesidades reales del animal, con el objetivo de no comprar y gastar más de lo necesario, lo que reducirá la contaminación no biológica.

Las especies exóticas invasoras

Las especies exóticas invasoras son aquellas que se introducen en un ecosistema diferente al suyo, pudiendo representar una amenaza para la diversidad biológica nativa.

Esta amenaza se puede deber a su comportamiento invasor o incluso también a los riesgos de contaminación genética.

Aunque no parezca relevante, la ONU considera que la introducción de especies exóticas invasoras es la segunda causa responsable de la pérdida de la biodiversidad a lo largo de todo el mundo.

En el caso de Europa, se calcula que el 33,4 % de las especies autóctonas están en peligro crítico de extinción debido a la amenaza que suponen las especies invasoras.

Por esa razón, en caso de adoptar una mascota que pueda entrar dentro de esta clasificación, se deberán extremar los cuidados, impedir su reproducción y, en caso de pérdida, utilizar todos los medios disponibles para su pronta localización.

El abandono de animales y la depredación

El abandono de animales también supone un fuerte impacto de las mascotas en el medioambiente.

Esto se debe a que tanto gatos como perros abandonados, tienen que buscar su propio alimento, lo que se traduce en depredaciones.

Estas depredaciones, si son descontroladas, pueden llevar a afectar muy seriamente a la biodiversidad.

Se trata de un problema que afecta especialmente a las ciudades, donde la biodiversidad ya se encuentra de por sí comprometida, mientras que en el campo, este impacto es muy reducido siempre y cuando no se trate de grandes jaurías de animales en una zona muy limitada.

No olvidemos que los perros abandonados forman jaurías para cazar mejor, y con el paso del tiempo se vuelven más salvajes, por lo que esto puede ser también un serio problema para productores, granjas y propietarios cuyas mascotas y otros animales domésticos corren un serio riesgo, e incluso, en casos muy poco frecuentes, para las mismas personas.

Tal y como se puede observar, el impacto de las mascotas sobre el medioambiente es real, pero también es cierto que lo podemos reducir de manera considerable, y sobre todo debemos tener en cuenta el fantástico papel que hacen las mascotas en nuestro entorno, protegiéndonos, ayudándonos, haciéndonos compañía y devolviéndonos una pequeña parte de esa unión con la naturaleza que muchas veces acabamos perdiendo al vivir de manera frenética entre muros de hormigón.

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