Cómo esterilizar los botes para envasar conservas al vacío

Como habréis podido comprobar, tenemos un montón de recetas de conservas en la página, y siempre, en cada una de ellas, hacemos mención a la importancia de esterilizar los botes para envasar conservas al vacío, y es que se trata de un paso imprescindible para garantizar no ya sólo la calidad del producto, sino también la seguridad al ingerirlo.

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Por qué esterilizar los botes para envasar conservas al vacío

La esterilización es un proceso a través del cual acabaremos con todas las formas de vida microscópicas como microorganismos, bacterias y virus, evitando de esta forma que el producto que introduzcamos en el interior se pueda ver afectado y contaminado por los mismos.

Esto tiene varios objetivos: en primer lugar, conseguiremos disminuir el riesgo de que el producto se estropee, lo que supondría un peligro para nuestra salud, además de que no conseguiríamos nuestro objetivo, que es almacenar productos por un largo plazo de tiempo, y por otra parte también presenta otro beneficio importante, y es que vamos a conseguir acabar con los olores y sabores que pudiese haber en el tarro o bote, ya sea por alimentos que hayan estado previamente o incluso por el hecho de haber estado almacenados durante mucho tiempo.

En definitiva, acabaremos con los microorganismos, con los olores y con los sabores, de forma que conseguiremos un alimento seguro, saludable y con todas las características propias del mismo, sin alteraciones que pueden incluso echarlo a perder.

La eficiencia de la esterilización de tarros

Antes de aprender a realizar el proceso, quiero hacer un pequeño inciso para explicaros que la esterilización, pese a ser un proceso de gran efectividad, no es 100% seguro.

El conseguir mayor o menor efectividad dependerá de diversos factores como por ejemplo el número de microorganismos que tenga el bote; cuantos más microorganismos tenga el envase, más tiempo tardarán en morir, ya que el proceso suele basarse en una tasa constante que irá reduciendo un volumen concreto en un plazo de tiempo determinado.

Por otra parte, la presencia de restos de materia orgánica también dificulta la esterilización. Esto significa que, si en un tarro observamos algún tipo de resto de cualquier producto, deberemos eliminarlo antes de realizar la esterilización. Esto suele ser bastante frecuente en las tapaderas, las cuales suelen tener recovecos donde a menudo puede haber quedado algún resto de producto que hubiese sido envasado en ese mismo tarro. Por ello, antes de nada limpiaremos y rascaremos bien hasta asegurarnos de que no queda nada.

Pasos para esterilizar los botes para envasar conservas al vacío

En base al proceso de esterilización y a los aspectos que hemos analizado anteriormente, a continuación indicamos paso a paso cómo realizar una correcta esterilización.

Elegir los botes más adecuados

El primer paso que daremos será la elección de los botes más adecuados para envasar conservas al vacío.

Habitualmente solemos elegir el vidrio como alternativa más recomendable, y existen varias razones para ello. Por una parte, se trata de un material que no transmite olores ni sabores al producto, además de que no afecta su estado como podría ocurrir con otros materiales como los metálicos. Por otra parte, el vidrio es menos poroso, lo que significa que es menos probable que queden residuos de otros alimentos que hayan estado previamente, y en general, los microorganismos tendrán menos sitio donde esconderse.

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De la misma forma que el tarro es mejor de vidrio, en la medida de nuestras posibilidades, procuraremos que la tapadera también lo sea. Sin embargo, esto es menos habitual, y es que a menudo vamos a utilizar y reciclar botes de vidrio que previamente contenían otros alimentos como legumbres o verduras en conserva, por lo que la tapadera seguramente será metálica.

Esto no es problema, pero siempre y cuando nos aseguremos de que en su parte interior existe un aislante de plástico o goma que impida que el alimento entre en contacto con la parte metálica, produciéndose desde oxidación hasta corrosión del material que estropearía el contenido, muy especialmente en conservas en las que utilizamos sal.

Limpiar los botes y tarros antes de la esterilización

Pero no sólo es importante elegir un buen material, sino que también será esencial que limpiemos concienzudamente el bote antes de la esterilización.

Como comentábamos antes, existen distintos factores que afectan a la efectividad de la esterilización, y entre ellos tenemos el número de microorganismos y la presencia de materia orgánica en la que puedan encontrarse más protegidos.

Por ello, antes de esterilizar, vamos a limpiar bien tanto el tarro como la tapadera, prestando mucha atención a cualquier resto que pueda quedar, muy especialmente en la tapa, ya que cuenta con más recovecos donde puede quedar almacenada comida u otros restos.

En cualquier caso, para la limpieza utilizaremos un detergente que permita desinfectar durante el proceso. Servirá cualquiera de los lavavajillas que utilizamos diariamente para nuestros platos, vasos y cubiertos.

Elegir un método de esterilización

Una vez que hayamos tenido en cuenta los pasos anteriores, ya está todo preparado para esterilizar los botes para envasar conservas al vacío. Ahora no tendremos más que elegir el método de esterilización que más nos guste.

Existen métodos físicos de esterilización y por supuesto también métodos químicos de esterilización, y cada uno de ellos cuenta a su vez con distintos sistemas diferentes. No obstante, para lo que nos ocupa, lo ideal son los métodos físicos de esterilización por ebullición y por vapor.

Método físico de esterilización por ebullición

Se trata del más utilizado, y por supuesto el empleado por nuestros abuelos para garantizar una buena higienización de los envases antes de proceder al envasado.

Básicamente se basa en poner agua a hervir, y en cuanto comience la ebullición, introducimos los tarros y las tapas en la cacerola, olla o recipiente en el que hayamos puesto a hervir el agua.

Deberán estar sumergidos al menos unos 20 minutos. No olvidéis que uno de los factores a tener en cuenta para una buena esterilización es el número de microorganismos, del cual dependerá el tiempo de esterilización. Por esa razón, en muchos sitios veréis que dicen que con cinco o diez minutos es suficiente, pero en realidad, en la mayor parte de los casos estaremos dejando demasiados microorganismos pululando por nuestro bote, por lo que es mejor excedernos que quedarnos cortos.

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En ocasiones también puede ser una buena idea que, una vez haya transcurrido el tiempo indicado, saquemos los botes y los dejemos secar, para a continuación volver a repetir el proceso. Esta segunda esterilización por ebullición puede ser interesante sobre todo si existen dudas relacionadas con el uso previo del bote, aunque como siempre os recomendamos en estos casos, es mejor desecharlo antes que jugar con nuestra salud. Si no recordamos si ese bote lo utilizamos en su día para envasar algo que no pueda ser ingerido, más vale que cojamos otro y no nos arriesguemos innecesariamente.

En cualquier caso, una vez que hayamos terminado el proceso (con una o dos esterilizaciones), ponemos los botes a secar, y os recordamos que deberemos utilizarlos y envasar al vacío el producto antes de transcurridas 24 horas, o de lo contrario es posible que se hayan vuelto a contaminar, por lo que será necesario que procedamos de nuevo con la esterilización.

Método físico de esterilización por vapor

Y el segundo sistema de esterilización es mediante vapor y generalmente se utiliza en la actualidad para esterilizar artículos para el bebé como chupetes y biberones.

Eso sí, en este caso vamos a necesitar un aparato esterilizador a vapor y un microondas, y por supuesto no vamos a poder esterilizar las tapaderas metálicas, ya que no se pueden introducir metales en el microondas.

Este sistema es más cómodo, limpio y rápido, aunque tendremos que esterilizar las tapaderas metálicas por ebullición, aunque está claro que podremos hacerlo en un recipiente más pequeño y con menos agua, por lo que hervirá mucho más rápidamente.

Cuando hayamos finalizado el proceso, no nos queda más que dejar secar los botes y los utilizaremos antes de 24 horas para evitar que se vuelvan a contaminar.

Una última puntualización

Antes de despedirnos, os queremos recordar que, de la misma forma que hemos limpiado a fondo los envases y los hemos esterilizado posteriormente por ebullición o por vapor, también es imprescindible que los almacenemos correctamente para evitar la contaminación.

En este sentido, deberemos realizar el envasado del producto en un plazo máximo de 24 horas, y en el caso de que superemos este tiempo y todavía no los hayamos llenado, deberemos volver a esterilizar.

De igual manera, durante el secado de los tarros tras la esterilización, deberemos preocuparnos por evitar que se vuelvan a contaminar por entrar en contacto con superficies llenas de microorganismos.

Una vez realizado el proceso de esterilización, os recomendamos que echéis un vistazo al artículo en el que explicamos qué es y cómo envasar al vacío, y de esta forma aprenderéis todo el proceso que deberéis llevar a cabo para mantener el producto en perfecto estado y preparado para aguantar durante mucho tiempo.

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