La vivienda sostenible, una tendencia en alza

La vivienda sostenible ha pasado de ser un mero proyecto de futuro a convertirse en una realidad, y es que la sociedad cada vez está más convencida de las ventajas tanto a nivel económico como ecológico de esta alternativa.

Aumenta la demanda de viviendas sostenibles

En el último siglo, la vivienda ha vivido cambios muy importantes, pasando de ser un mero refugio a convertirse en un espacio cómodo, seguro y por supuesto con todos los servicios que necesitamos.

Sin embargo, en los últimos decenios, la cosa había quedado bastante paralizada, ya que si bien es cierto que han ido mejorando los materiales y las normativas para ofrecer mayores garantías, también lo es que las nuevas tecnologías se estaban haciendo de rogar, y aunque ya se hablaba de muchas de ellas, todavía quedaba camino para que realmente fuese interesante su implementación.

Con la llegada de la domótica y el desarrollo de las energías renovables, a día de hoy es fácil poder encontrar una casa sostenible de lujo a precios bajos, puesto que la generalización y el aumento de interés por parte de los clientes, está haciendo posible que todas las novedades que hace poco tiempo parecían futuristas, se estén introduciendo de forma efectiva.

No debemos olvidar que la vivienda sostenible no sólo es una vivienda diseñada para reducir el impacto medioambiental, sino que también ayuda a minimizar los gastos en energía y, por tanto, reducir los gastos económicos de la familia, y todo ello aumentando el nivel de confort y seguridad.

Qué debe cumplir una casa para ser considerada vivienda sostenible

Pero, ¿qué es lo que entendemos realmente como vivienda sostenible?

Una vivienda sostenible es una construcción que tiene la capacidad de mantener un sistema de gestión equilibrado, que le permita aprovechar los recursos de su entorno y reduzca sus necesidades energéticas.

Además, debemos ir un paso más allá, y es que en la actualidad, los propietarios son mucho más exigentes, y ya no se conforman con agua corriente y electricidad, sino que buscan las máximas comodidades, la mayor seguridad posible y un sistema de aprovechamiento que reduzca los costes a la vez que el impacto medioambiental.

La vivienda sostenible, una tendencia en alza

Está claro que para poder ser considerada una casa sostenible, la vivienda debe cumplir con algunas exigencias como son:

  • Haya sido fabricada utilizando los recursos próximos a su entorno.
  • Primarán los materiales naturales sobre los artificiales.
  • En cuanto a los materiales compuestos o fabricados, deberán obtenerse a partir de procesos que reduzcan la demanda de energía en la producción, y al ser posible se optará por materiales que hayan sido reciclados.
  • Su diseño abogará por el aprovechamiento de la energía del entorno mediante un desarrollo eficiente de su arquitectura solar, incluyendo el aprovechamiento del sol, sombras, gestión eficiente de la ventilación y todos los recursos bioclimáticos que ofrezcan una mayor calidad de vida con un menor consumo energético. Este desarrollo se deberá llevar a cabo en función de los criterios bioclimáticos y condiciones del lugar.
  • Utilización de sistemas domóticos que permitan aprovechar mejor las condiciones bioclimáticas, como aquellos que incluyen sistemas automáticos de ventilación, toldos y persianas inteligentes, etc.
  • Disponga de zonas verdes con vegetación que permita, por una parte, ofrecer un sistema de depuración del aire, y por otra, ofrezca una mejor integración al entorno natural en el que se encuentra ubicada.
  • Contará con un nivel de aislamiento térmico elevado, reduciendo así la dependencia energética.
  • El proceso constructivo se basará en procesos industrializados y de mayor ligereza.
  • Deberá incorporar sistemas energéticos limpios y renovables que incluyan fotovoltaica y eólica para electricidad, térmica o geotérmica para ACS, calefacción, suelo radiante y climatización de piscinas.
  • Es recomendable que también incorpore un sistema de aprovechamiento de aguas residuales. En este sentido, la construcción de un biodigestor puede ser una solución interesante para aprovechar y producir gas y fertilizante.
  • También es indicado un sistema de aprovechamiento de aguas pluviales, permitiendo su recolección para la utilización para jardines.
  • Deberán primar los espacios abiertos que favorezcan la ventilación natural.
  • Se recomienda la creación de sistemas de aprovechamiento de los residuos orgánicos, como la construcción de composteras para producir abono.
  • Deberá utilizar sistemas de iluminación de bajo consumo como es el caso de las luces LED.
  • También es muy recomendable incorporar sistemas domóticos que ayuden a reducir el consumo, como sensores de temperatura externa para regular la calefacción, aire acondicionado, calentadores, calderas, etc., sin olvidar aquellos que permiten regular el nivel de luz artificial, e incluso apagarla automáticamente cuando no hay nadie en la estancia.
  • Es aconsejable que la vivienda esté preparada para los cambios futuros, de manera que las adaptaciones requieran el mínimo de obra.
  • Y por supuesto, es muy importante minimizar el impacto en el entorno, estableciendo un equilibrio adecuado en el ecosistema en el que se encuentra.

Los hábitos del propietario de la vivienda sostenible

Pero de nada sirve una vivienda sostenible sin concienciación, y aquí es donde entra el propietario.

Es muy importante que el usuario se conciencie en materia de hábitos de consumo, reduciendo el gasto energético y en agua.

Además, también deberá favorecer el desarrollo del entorno, dando preferencia a la vegetación y fauna autóctonas.

De igual manera, también es importante concienciarse en lo necesario que es el reducir la generación de residuos, de los cuales se encuentran orgánicos e inorgánicos.

En cuanto a los orgánicos, podemos optar por convertirlos en abono, fertilizante y gas con las instalaciones adecuadas.

Sin embargo, al hablar de residuos inorgánicos, inevitablemente nos vemos en la necesidad de recurrir a sistemas de reciclado que no están en nuestras manos a nivel particular, salvo en el caso de algunos como la máquina que nos permite reciclar el plástico para utilizarlo en impresoras 3D.

El resto de residuos inorgánicos, generalmente deberán ser reciclados por parte de empresas que dispongan de la maquinaria necesaria para poder dar una segunda vida y reducir así el impacto medioambiental.

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